Ermita de S. Roque de Chinchón - Arquitectura, historia y tradición

Llega agosto y trae con él las Fiestas Patronales de nuestro pueblo. Nuestros patronos, San Roque y la Virgen de Gracia, abren las puertas de su ermita para recibir a todos los vecinos que lo deseen y nosotros no queremos dejar pasar la ocasión de contarles un poco de la historia que encierra esta pequeña ermita. Empezaremos por el principio.

 

Últimos estertores de la Edad Media. La peste causa estragos a lo largo y ancho de Europa y el pueblo de Chinchón decide acogerse al amparo de San Roque por ser, por sus numerosas sanaciones, el mejor protector contra las epidemias, y para tal fin construyen una humilde capilla en su honor a la salida del pueblo en dirección a Bayona (actual Titulcia).

Detalle de la bandeja en la que el ángel que acompaña la imagen de S.Roque portaba un paño “para limpiarle la herida” 

 

La inscripción dice:

DIOS LIBERAL PROMETE

A ROQUE,

QUE EL QUE SU PROTECCIÓN

INVOQUE,

SANE DE LA PESTE, ÔNO 

LE TOQUE

La iconografía de S. Roque, patrón de nuestro pueblo: se le representa vestido de peregrino, con traje de noble, capa con esclavina decorada con conchas y sombrero de alas.

 

Como atributos le vemos con los típicos del peregrino, las conchas, la calabaza y el cayado, suele ir acompañado de un perro con un pan en la boca, que representa la Providencia Divina que lo socorría cuando estaba en condiciones de extrema necesidad y/o un ángel, símbolo de la Presencia Divina que lo acompañaba y consolaba a todas horas.

 

El santo muestra con su dedo una llaga en la pierna que recuerda la peste que el santo también padeció pero que no le impidió seguir ayudando a los demás. Simboliza la caridad cristiana.

 

Patrón de los peregrinos, de los contagiados por epidemias (sobre todo de peste y cólera), de los enfermeros, de los cirujanos, de los falsamente acusados, de los inválidos... 


Aquella capilla original aunque se levantó con la mayor de las devociones, además de humilde, era muy pequeña para albergar a todos los vecinos de Chinchón que se acercaban a honrar al Santo “pues en las fiestas apenas cabía el clero y un puñado de fieles”, por lo cual y aprovechando el deterioro de aquella construcción, el 4 de abril de 1668, decide el Concejo, con licencia del Arzobispo de Toledo, “hacer otra más capaz derribando la vieja”, que debía contar ya con más de un siglo sobre sus muros, pues ya se documentan festejos en honor del Santo en 1561.

Se atribuye la construcción de ésta segunda a Juan de Vergara, tomándose como modelo para ello la ermita de Ntra. Sra. de la Misericordia, que se había levantado 40 años antes en lo que ahora conocemos como la Plaza de los Hermanos Ortiz de Zárate y que antes fue conocida como la Plazuela del Pozo.

 

La nueva ermita, siguiendo fielmente el modelo, presenta estilo barroco con muros de ladrillo y mampostería.


El retablo mayor se encarga a Martín de Velasco "maestro estofador y dorador de Madrid" que lo concluye en 1673, pero este retablo tardará más de 40 años en albergar una primorosa efigie de S. Roque, que fue donada por el teniente capellán D. Antonio Álvarez Gato y realizada en Madrid por "el mejor artífice de estos tiempos".

 

Entre la decoración también se incluyen doce pinturas con escenas de la vida del Santo "mandadas hacer a Italia" procedentes de la antigua ermita y el propio Concejo contribuye costeando un magnífico estandarte bordado con la imagen de San Roque y las armas de la Villa y del conde D. Felipe de Borbón.

 

Enseguida la ermita alcanza gran popularidad llegando a conseguir que el papa Clemente XIII concediese jubileo a aquellos que la visitaran en el día de su patrono, o que el Cardenal Arzobispo de Sevilla acrecentara aquél privilegio con 100 días de indulgencia para los que "devotamente rezaren un Padrenuestro y un Avemaría ante la imagen".

 

Pero aquella bonanza se desbarata con el paso de los franceses por nuestra villa. El inventario de la ermita de nuestro patrono, tras el espolio francés, se reduce a "4 conchitas y un cascabel de plata que adorna la efigie, y 4 crucecitas con su tornillo por adorno".

 

Los franceses, sin embargo, respetaron los retablos, ya que aparecen consignados y recogidos en un documento, de 1882, que habla del mayor flanqueado por otros dos en los brazos del crucero. Uno de estos era el de la Virgen de Gracia que se supone que procedía de la antigua parroquia que estaba a los pies de la torre del reloj y estuvo consagrada a ella.

 

Pero lo que no pudo destruir ni el terremoto de Lisboa de 1755, que llegó a causar diversas "quiebras y desperfectos" en el edificio,  ni el espolio francés, se encargó de destruirlo la Guerra Civil española.

 

Tras la contienda nacional aquellos retablos tuvieron que ser reconstruidos "imitando los originales" mientras que el San Roque "antiguo y de mérito" fue sustituido por uno nuevo labrado por el escultor Víctor González Gil.

Ésta es la imagen de Glez. Gil, de mediados del s. XX, que se encuentra actualmente en la ermita aunque en muchos documentos, incluso oficiales, se empeñan en decir que es aquélla que se talló en 1716.

Dicho sea con respeto: nada más lejos de la realidad. Más de dos siglos las separan, aunque es cierto que se intentó reproducir lo más fielmente posible las trazas de la antigua talla siguiendo las imágenes que de aquélla se conservaban.

Se ha reconstruido la ermita siempre que ha sido necesario y el pueblo ha conseguido una nueva imagen de su patrón. Una imagen renovada para una antigua y sincera devoción.

 

Muchas veces ha necesitado San Roque del pueblo y muchas veces el pueblo ha respondido a su patrono porque todos los hijos de Chinchón nos sentimos un poco santeros de la ermita y llevamos con orgullo la obligación de cuidarla.

 

Quid pro quo, sin duda, ya que nuestros patronos siempre velarán por nosotros.

 

En 2010 se llevó a cabo la última restauración de la ermita según proyecto del arquitecto D. Juan Luis Camacho Molina. La recuperación de los retablos fue llevada a cabo por D. Miguel Ángel Laguna Villalobos.

Ambos son vecinos de Chinchón.

¡Felices Fiestas y que vivan la Virgen de Gracia y San Roque!

 

(Enlace al programa de fiestas 2018)

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