Los Relojes de la Torre

Desde 1755 hasta 2020

A MODO DE ACLARACIÓN:

 

 

Aunque no hace mucho que dedicamos una de las entradas de este blog a dar unas rápidas pinceladas sobre la historia de la Torre del Reloj de Chinchón (nombrada también por algunas fuentes como la Torre de Santa María, por ser ésa la advocación del templo, ya desaparecido, al que pertenecía) vamos a complacer a un amigo y vecino que nos solicitó que profundizásemos un poco más en la historia de los relojes que ha tenido nuestra vigía de rojos ladrillos.

 

Por no repetir la información que ya publicamos en su día, les dejamos aquí el enlace para quien quiera volver a leer aquel blog,  ya que hoy, según se nos ha pedido, sólo vamos a hablar de lo que hemos encontrado sobre los relojes... gracias, dicho sea de paso, a la impagable ayuda (y paciencia) de José Zumel, nuestro archivero municipal.

 

Esto es para ti, J.M.C.H., ¡esperamos que te guste!

1º RELOJ:

 

Se instala en la torre en 1755.

 

Aunque la torre se construye entre 1713 y 1727, no se remata la obra hasta 1755, que es cuando se le coloca el chapitel de pizarra y plomo... y el primer reloj.

Este reloj, construido en 1579

por el relojero Gaspar de Rojas

(de la Puebla de Montalbán),

hasta entonces había estado en

"una casilla expuesta a todos los

vientos"; a los pies de la vieja

Iglesia de Santa María de

Gracia.

Imagen ilustrativa de la maquinaria de un reloj del siglo XVI


Contaba con 3 esferas: a mediodía, a oriente y a poniente y, según una escritura fechada en 1787, (que se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Chinchón, AMCH), se contrata a un relojero para su mantenimiento.

 

Aquel reloj, su mecanismo, las tres esferas, el chapitel, las campanas y la vieja iglesia, que se encontraba a los pies de la torre, se pierden en el incendio provocado por las tropas francesas, al mando del Mariscal Víctor, el 29 de diciembre de 1808.

 

La estructura de la torre resistió en pie y el pueblo de Chinchón puso todo su empeño en reparar los daños. Había que sustituir el chapitel, las campanas y el reloj. Lo primero que sustituyeron fue el reloj.

2º RELOJ:

 

En 1810 se acuerda comprar un nuevo reloj con los "fondos nacionales". Aunque también se cuenta con aportaciones populares, como la recaudación de dos corridas de novillos celebradas para tal fin en 1816.

Imagen ilustrativa del mecanismo de pesas y poleas

Este reloj se adquiere el 19 de septiembre de 1816, por la cantidad de catorce mil doscientos cincuenta reales, al artífice relojero D. Luis Esteban Hernando, vecino de la villa de Jirueque (Guadalajara).


Según la documentación que hemos encontrado (AMCH), de puño y

letra del propio relojero, éste era "un Relox de torre, de horas, medias horas, que señala los minutos, con las ruedas principales en Bronce y las demás en Yerro (sic)"

 

Se acaba de colocar este reloj el 7 de octubre de 1816.

 

Si el primer reloj estuvo colocado en la torre poco más de 50 años, aunque llevaba dando la hora al pueblo mucho más tiempo en su anterior ubicación, este segundo no llegó a tanto ya que, en enero 1858, el Ayuntamiento de Chinchón requiere al relojero constructor D. Cipriano de Lucas, de Madrid, para que examine "el reló (sic) de villa que hace algunos meses que se halla parado y descompuesto" a lo que el relojero responde, igual que hicieron otros relojeros que tuvieron que arreglarlo anteriormente, que el reloj se halla en un estado tan lamentable que no merece la pena repararlo, e invita al Consistorio a que consideren seriamente la compra de un nuevo reloj.

3º RELOJ:

 

El mismo año 1858, el Ayuntamiento de Chinchón publica en la Gaceta del Gobierno las condiciones de la contrata con la que se pensaba adquirir el nuevo reloj público, vemos un ejemplo de aquellas condiciones:

 

(…)

2ª- Que el escape sea (...) de clavijas, con repetición de la hora a cada cuarto

(...)

4ª- Que ha de tener (...) esfera interior, que convenga con la esterior

(sic), para los casos en que haya que ponerle en hora

5ª- Que ha de tener un doble muelle o contrapeso que para que

cuando se le dé cuerda no se pare ni haya variación alguna

6ª- Que ha de tener su piñón y cigüeña para darle cuerda y esta no ha de ser para menos tiempo de treinta horas

7ª- Que ha de tener dos agujas, una que marque las horas y otra los minutos

(…)

 

En estas condiciones (AMCH), que son 16 en total, también se habla del presupuesto con el que cuenta el Ayuntamiento para la compra. Se van a aprovechar piezas del reloj antiguo valoradas en mil quinientos reales quedando un total de siete mil quinientos reales disponibles para pagar el reloj y su instalación.

 

Sólo se presentó una propuesta, la de D. Cipriano de Lucas que, casualmente, era el mismo maestro-relojero, natural de Madrid, que no consideró conveniente la reparación del reloj anterior y que se adaptaba al presupuesto que él mismo había calculado para orientación del Consistorio… (curiosas coincidencias).

 

En 1859-1860, aprovechando las obras de recuperación y reordenación del entorno de la torre, (que consistieron principalmente en el relleno del desnivel que había quedado tras la demolición de la iglesia parroquial y de los jardines del también desaparecido Palacio Condal y que dieron origen a una nueva plaza-mirador), se efectúa una importante restauración de lo que había quedado de la torre para adecuarla al resto del proyecto.

 

Acababa de nacer la Plaza de Palacio.

En 1860 se crea la Plazuela de Palacio y lo que hoy se conoce como el Mirador de la Torre

Se sustituye el ruinoso chapitel de plomo y pizarra por la actual cubierta de teja cerámica a cuatro aguas y se instala finalmente el nuevo reloj.

 

Éste sólo tendría una esfera, orientada a mediodía.

 

Si, como ya hemos dicho, el primer reloj estuvo colocado en la torre más de 50 años y el segundo algo más de 40... el tercero no llegó ni a los 30.

 

¡Y nosotros pensando que la obsolescencia de los aparatos era algo exclusivo del siglo XXI!

4º RELOJ:

D. Antonio Canseco

 

 

 

En 1890 parece que el Ayuntamiento de Chinchón no quiere dejar pasar la oportunidad de unirse a la moda de tener un reloj de la Casa Canseco.


Detalle de una maquinaria Canseco

Por aquellas fechas este relojero (que curiosamente nunca fabricó relojes, sino que se dedicó a importarlos desde Francia y adaptarlos a cualquier lugar en donde quisieran ubicarse) ya había instalado relojes en las poblaciones vecinas.

Belmonte de Tajo, Valdelaguna, San Martín de la Vega, Valdemoro, Pinto, Colmenar de Oreja y Aranjuez ya habían sucumbido a los encantos

del "Sistema Canseco" y Chinchón confió en la fama que precedía a aquella maquinaria.

La torre desde la Plaza Mayor hacia 1920

El reloj era el de D. Antonio Canseco, con su esfera original, orientada a mediodía


Merecida fama, justo será decirlo, ya que, desde 1890 hasta hoy ha estado marcando incansablemente el paso del tiempo en nuestro pueblo.

Imagen de la torre, desde el Arco de los Barrancos, en la década de los ´70.

Maquinaria Canseco con esfera de Pontalia

 

 

 

Desde que se instaló este reloj sólo se tiene noticia de una reparación que hizo el relojero Juan José Pontalia, en 1956, posiblemente por algún daño que sufriera durante la guerra civil ya que también "hizo la esfera"


 

A finales del siglo XX se documenta un nuevo cambio de esfera por otra "de dimensiones más adecuadas" a la estética del conjunto, como parte de un nuevo Proyecto de rehabilitación integral de la torre y adecuación de su entorno inmediato que se llevó a cabo el 1990-1991.

 

Imagen de la torre desde la Plazuela de Palacio. 2020

Maquinaria Canseco y esfera colocada en la última restauración (por ahora) del edificio


Y hasta aquí llega la información que hemos podido encontrar sobre

los relojes que han adornado a nuestra vigía de rojos ladrillos desde su construcción.

 

La historia de la torre de Chinchón y sus relojes se resume en:

 

Cuatro maquinarias, hasta ocho esferas distintas, dos guerras, tres rehabilitaciones y el peso de 300 años.

 

Tres siglos de historia vividos segundo a segundo.

Para terminar, dejamos aquí una curiosa imagen de la torre sin campanas, hacia 1960 (AMCH)

 

Una torre sin campanas,

vieja, solitaria y pobre.

No la desdeñes, poeta:

dale tus versos de bronce.

 

Versos de ladrillos rojos

como el color de la torre.

Versos de campana herida

que repiquen en la noche.

...

 

Arranque del poema LA TORRE SIN CAMPANAS de D. José M. de Lapuerta

 

Pero ésa... es otra historia.


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Comentarios: 1
  • #1

    Antonio López (miércoles, 01 julio 2020 00:49)

    Mi agradecimiento y enhorabuena por este trabajo.